
Indicador Canal Donchian – Estrategias de Trading
Inversores profesionales • 12 min
Cuando estamos inmersos en el ritmo acelerado de nuestras tareas y responsabilidades diarias, solemos pasar por alto los pequeños detalles de la vida. Uno de esos aspectos importantes son nuestros gastos habituales, como la vivienda, el transporte y la alimentación. Aunque a menudo no llevamos un control preciso de nuestros gastos cotidianos, estos representan una de las principales partidas que reducen nuestros ingresos disponibles.
Cuando suben los precios de los productos que compramos habitualmente, disminuye la cantidad de dinero libre que tenemos a nuestra disposición. Los aumentos de precios suelen producirse de forma gradual y, con frecuencia, no somos conscientes de ellos. Este fenómeno se conoce como inflación. Los gastos básicos son similares para la mayoría de las personas y, al controlar la evolución de sus precios, podemos medir cómo aumenta el coste de la vida con el paso del tiempo.
El índice de precios al consumo (IPC) es el principal indicador económico utilizado para seguir la tasa de inflación y el coste de la vida de un país. Está compuesto por una cesta de bienes y servicios y calcula su precio como una media ponderada de los precios minoristas de los distintos elementos que la integran. El IPC se publica mensualmente, aunque también son habituales los informes trimestrales y anuales. La publicación periódica de los informes del IPC permite analizar la evolución de los precios de cada componente y de la cesta completa a lo largo del tiempo. La tasa a la que cambia el precio de la cesta también se conoce como tasa de inflación. El IPC se creó por primera vez durante la Primera Guerra Mundial, cuando un aumento extraordinario de los precios llevó a desarrollar un índice para calcular los ajustes del coste de la vida. En 1984 se estableció una base de referencia de 100 para las cifras del IPC incluidas en el informe oficial.
Si la cifra del IPC es 140, significaría que la inflación es un 40 % superior a la cifra de 1984. En la actualidad, el IPC actúa como el principal indicador de inflación y ayuda al banco central nacional a ajustar su política monetaria conforme a sus objetivos de inflación. Un nivel de inflación estable, por ejemplo, del 2 %, se considera saludable para mantener un crecimiento económico sostenido. El IPC, al igual que cualquier otro indicador de inflación, es un indicador rezagado, ya que informa sobre los cambios registrados durante un periodo anterior. Cuando un país publica un informe del IPC, los resultados se expresan como el porcentaje de variación respecto a la publicación anterior.
Si el resultado es positivo, los precios al consumo han aumentado y la tasa de inflación está subiendo. En el escenario contrario, los consumidores pagarían menos y la inflación estaría disminuyendo. La reacción de los mercados dependerá de las condiciones económicas del país. Por ejemplo, en condiciones económicas normales, un aumento del IPC podría llevar al banco central a subir los tipos de interés, lo que reforzaría el valor de la divisa y atraería a traders interesados en comprarla. Sin embargo, si la inflación actual es demasiado elevada o la economía se encuentra en recesión, el estancamiento de los ingresos de los ciudadanos no compensaría el aumento del coste de la vida y terminaría reduciendo el gasto de los consumidores. Por tanto, podría producirse el efecto contrario y alejar a los inversores.
El índice de precios al consumo mide la inflación de los precios pagados por los consumidores en una economía mediante la creación de una cesta de bienes y servicios básicos. Por lo general, las cestas del IPC incluyen 80 subíndices pertenecientes a 8 categorías, que abarcan desde alimentación y ropa hasta vivienda y transporte. Los métodos utilizados para elaborar la cesta y las fórmulas empleadas para calcular los índices de precios pueden variar ligeramente entre países y regiones.
Existen tres fórmulas diferentes para calcular el índice de precios del IPC: Laspeyres, Paasche y Fisher. En las siguientes fórmulas, las variables representan lo siguiente:
Índice de precios de Laspeyres: los elementos se ponderan en función de la cantidad correspondiente al periodo base.
IPC(L) = suma de [p(c) × q(b)] para cada elemento / suma de [p(b) × q(b)] para cada elemento
Índice de precios de Paasche: los elementos se ponderan en función de la cantidad correspondiente al periodo actual.
IPC(P) = suma de [p(c) × q(c)] para cada elemento / suma de [p(b) × q(c)] para cada elemento
Índice de precios de Fisher: calcula la media geométrica de los índices de Laspeyres y Paasche.
IPC(F) = √ [IPC(L) × IPC(P)]
Cada cálculo del IPC proporciona la relación entre el precio de la cesta durante el periodo actual y el precio correspondiente al periodo base. A continuación, la relación se multiplica por 100 para expresar la variación en términos porcentuales.
Dado que la tasa de inflación se mide como la variación porcentual de un índice de precios, el valor del IPC se supervisa estrechamente. La fórmula de la tasa de inflación es la siguiente:
Tasa de inflación = [IPC(c) – IPC(b)] / IPC(b)
Para los mercados financieros, la tasa de inflación señala la posible evolución futura de los tipos de interés, con implicaciones inmediatas para los precios actuales. Por ejemplo, si el IPC se desvía de forma brusca del objetivo del banco central, los mercados podrían esperar que este intervenga y suba o baje los tipos de interés. Esta expectativa podría llevar a los inversores a comprar o vender la divisa de forma considerable.
Como principal indicador económico de la inflación, el índice de precios al consumo desempeña un papel importante en las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. El banco central de cada país es responsable de establecer una política monetaria que favorezca la estabilidad y el crecimiento de la economía. Junto con el PIB y la tasa de desempleo, la inflación es un aspecto fundamental del crecimiento económico, y su objetivo suele situarse entre el 2 % y el 3 %. Mediante los tipos de interés, el banco central puede influir y controlar la tasa de inflación. Las decisiones sobre los tipos de interés suelen encabezar la lista de acontecimientos económicos más influyentes y tienen un fuerte impacto en el valor de la divisa nacional. Dado que los bancos centrales deciden si deben subir o bajar los tipos de interés en función de la evolución de la inflación, los informes del IPC son seguidos de cerca por inversores y analistas e influyen notablemente en el sentimiento del mercado hacia la divisa. La publicación del informe del IPC suele provocar una volatilidad considerable en los mercados financieros, especialmente en los pares de divisas de Forex.
La publicación del IPC puede analizarse de dos formas. La primera consiste en comparar el dato real con la previsión y con la publicación anterior. La segunda consiste en interpretarlo en función del objetivo establecido por el banco central. En ambos casos, el resultado puede generar volatilidad y numerosas oportunidades a corto plazo para las estrategias de trading basadas en noticias. Supongamos que Estados Unidos tiene previsto publicar un informe mensual del IPC. La previsión es del 1,3 % y el resultado anterior fue del 1,1 %, por lo que los analistas esperan que el IPC aumente. Cuando se publica el informe, el resultado real es del 1,5 % y supera positivamente las previsiones. Las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos suba los tipos de interés aumentarían y los traders tenderían a comprar USD. Como resultado, pares de divisas como EUR/USD y USD/CAD podrían moverse a favor del USD, mientras que activos de renta variable como las acciones de Apple y el índice US_Tech100 podrían perder valor.
La inflación desempeña un papel fundamental en los mercados financieros, y el índice de precios al consumo (IPC) es una de las medidas más utilizadas para realizar su seguimiento.
Sin embargo, aunque el IPC es una referencia habitual, su método de cálculo varía considerablemente de un país a otro.
Estas diferencias se deben a variaciones en la metodología, la recopilación de datos y la composición de la «cesta» de bienes y servicios que representa el gasto medio de los consumidores.
Para los traders, comprender estas diferencias es esencial, ya que los datos del IPC influyen en las valoraciones de las divisas, los tipos de interés y las tendencias de los mercados mundiales. Estos son los principales factores que deben tenerse en cuenta:
Cada país aplica su propio enfoque para calcular el IPC, lo que afecta a la forma en que se mide e interpreta la inflación:
La frecuencia y precisión de las actualizaciones de los datos varían en todo el mundo, lo que puede afectar a la exactitud de las cifras de inflación:
Para los traders, estas diferencias implican que las cifras del IPC no siempre pueden compararse directamente entre distintas economías ni a lo largo del tiempo dentro de un mismo país.
Los hábitos de consumo varían entre países y condicionan la composición de las cestas del IPC:
Dado que la inflación influye en la política monetaria y en los tipos de interés, los traders deben evaluar estas diferencias regionales al analizar los movimientos del mercado provocados por el IPC.
Algunos países aplican ajustes hedónicos, que son técnicas estadísticas destinadas a tener en cuenta las mejoras de los productos para medir con mayor precisión la inflación «real».
El informe del IPC recibe distintos nombres y utiliza diferentes ponderaciones en los países de todo el mundo. La fórmula de la tasa de inflación también puede variar entre economías desarrolladas y emergentes. Algunos emplean índices de Laspeyres y otros índices de Fisher, pero todos tienen un fuerte impacto en los mercados financieros.
El IPC estadounidense solo incluye las zonas urbanas, por lo que suele denominarse IPC-U. Sin embargo, la Reserva Federal no se centra en el IPC tradicional, ya que se trata de un índice de Laspeyres y presenta sesgos al alza. Por este motivo, en el año 2000, la Reserva Federal pasó a utilizar el índice PCE, basado en Fisher, que abarca el conjunto del gasto de los consumidores y no únicamente una cesta determinada.
El Banco Central Europeo recopila los IPC nacionales calculados individualmente por cada país y los combina en el índice armonizado de precios de consumo mediante una media ponderada.
Los alimentos tienen una ponderación mayor en la fórmula del IPC chino, ya que una proporción más elevada de los ingresos del consumidor medio se destina a la alimentación.
Aunque el IPC sigue siendo uno de los principales pilares del análisis económico, presenta varias limitaciones que los traders deben tener en cuenta:
El IPC se calcula utilizando una cesta fija de bienes y servicios, pero las preferencias de los consumidores evolucionan con el tiempo.
Los datos del IPC afectan directamente a las decisiones sobre los tipos de interés, las valoraciones de las divisas y el sentimiento del mercado.
Aunque proporcionan una perspectiva esencial de la inflación, los traders deben mirar más allá de la cifra principal y considerar el contexto económico general.
Al reconocer las diferencias metodológicas y las limitaciones del IPC, los traders pueden perfeccionar sus análisis, gestionar los riesgos de forma más eficaz y tomar decisiones más informadas en los mercados mundiales.
Las cifras del IPC influyen directamente en las decisiones de los bancos centrales sobre los tipos de interés y, por tanto, en los precios de las divisas. Los informes mensuales del IPC generan una gran expectación, ya que el aumento repentino de la actividad de trading se traduce en volatilidad de precios. Solo tenemos que acceder a la plataforma de AvaTrade y utilizar sus herramientas de trading para aprovechar los movimientos del mercado.
Mercados, oportunidades, activos y herramientas: dispones de lo necesario para comenzar a operar con los informes del índice de precios al consumo. Tanto si los precios suben como si bajan en la economía local, operar cuidadosamente con las publicaciones del IPC puede ayudarte a seguir desarrollando tu cartera. Consulta cuándo se publicará el próximo informe del IPC y prepara tus posiciones.
Las cifras del índice de precios al consumo pueden tener un impacto considerable en los tipos de cambio de las divisas. No solo influyen los resultados reales, sino que las propias expectativas de los traders sobre las cifras del IPC pueden provocar una gran volatilidad en los mercados de divisas. Esto se debe a que el IPC mide la inflación de un país y las tasas de inflación tienen un impacto importante en los procesos de toma de decisiones de los bancos centrales. Cuando la inflación es demasiado elevada, es muy probable que el banco central suba los tipos de interés, mientras que, cuando es demasiado baja, podría reducirlos. Por lo general, unos tipos de interés más elevados aumentan la demanda de una divisa y favorecen un tipo de cambio más alto, mientras que unos tipos de interés más bajos suelen provocar una depreciación de la divisa.
Cuando el IPC aumenta, significa que los precios al consumo también están subiendo, mientras que, cuando disminuye, los precios al consumo generalmente están bajando. En resumen, un IPC más elevado indica una inflación mayor, mientras que un IPC descendente indica una inflación más baja o incluso deflación. En este sentido, las cifras del IPC pueden ser especialmente importantes para los mercados de Forex, ya que la tasa de inflación influye en las decisiones de política monetaria y en los tipos de interés establecidos por los bancos centrales. Los mercados bursátiles no suelen reaccionar con la misma intensidad a los datos del IPC, aunque también pueden verse afectados, dado que unos tipos de interés más altos pueden ralentizar la actividad empresarial. En general, los mercados bursátiles prefieren un IPC más bajo que permita a los consumidores seguir gastando y a las empresas continuar invirtiendo.
Dado que el IPC es un indicador del coste de la vida, los gobiernos utilizan sus datos para establecer los pagos destinados a grandes grupos de población. En Estados Unidos, más de dos millones de trabajadores tienen salarios regulados mediante convenios colectivos. Cuando el IPC aumenta, sus salarios también pueden subir, lo que incrementa su poder adquisitivo. Además, cerca de 50 millones de beneficiarios de la Seguridad Social tienen sus prestaciones vinculadas al IPC. Otros grupos que pueden recibir un aumento de sus prestaciones cuando sube el IPC son los militares y empleados públicos jubilados, así como los beneficiarios de programas de asistencia alimentaria. En la práctica, todos los contribuyentes estadounidenses se ven afectados por el IPC, ya que el sistema fiscal de Estados Unidos se ajusta en función de sus cifras.
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