
¿Qué es HODL?
Conceptos de Mercado • 18 min
El ratio de apalancamiento es un indicador financiero que mide el apalancamiento financiero o el nivel de riesgo de una empresa. Estos ratios comparan la deuda de una empresa con otras magnitudes financieras, como los activos o el patrimonio neto de los accionistas. Los ratios de apalancamiento son herramientas esenciales de análisis fundamental, ya que permiten comprender cómo financia una empresa sus operaciones y si puede superar un periodo de inestabilidad financiera.
Existen distintos ratios de apalancamiento, pero todos incluyen la deuda de una empresa en sus cálculos y la comparan con otras variables financieras.
Algunos de los ratios de apalancamiento más habituales son:
Es el ratio de apalancamiento más utilizado. Compara la deuda total con el patrimonio neto. Cuanto menor sea el ratio de deuda sobre patrimonio neto, mejor, y viceversa. Esta es su fórmula:
Ratio de deuda sobre patrimonio neto = deuda total ÷ patrimonio neto total
El ratio de endeudamiento compara la deuda total con los activos totales. Cuanto menor sea el ratio, mejor, y viceversa.
Ratio de endeudamiento = deuda total ÷ activos totales.
El ratio de patrimonio neto compara el patrimonio neto total con los activos totales. A diferencia de otros ratios de apalancamiento, cuanto mayor sea este ratio, mejor, y viceversa.
Ratio de patrimonio neto = patrimonio neto total ÷ activos totales
Para ilustrarlo, utilizaremos el ratio de apalancamiento neto. Este se calcula de forma similar al ratio de deuda sobre patrimonio neto. La fórmula es la siguiente:
Ratio de apalancamiento neto = (deuda a largo plazo + deuda a corto plazo + descubiertos bancarios) / patrimonio neto de los accionistas × 100
*Donde la deuda a largo plazo corresponde a las obligaciones con vencimiento superior a un año y la deuda a corto plazo a las obligaciones con vencimiento inferior a un año.
*El resultado se multiplica por 100 para expresarlo como porcentaje.
En términos generales:
Riesgos principales
• Una empresa con un apalancamiento elevado afronta un mayor riesgo de tipos de interés y refinanciación durante periodos de desaceleración.
• Una empresa con un apalancamiento muy bajo puede desaprovechar oportunidades de crecimiento cuando la financiación mediante deuda resulta barata.
Los niveles de apalancamiento, medidos mediante el ratio de deuda sobre patrimonio neto, afectan directamente tanto al riesgo como a la rentabilidad:
Riesgos principales
• Comparar niveles de apalancamiento sin tener en cuenta el contexto sectorial puede llevar a evaluar incorrectamente la salud financiera de una empresa.
• Los valores de referencia evolucionan: los sectores intensivos en capital pueden cambiar como consecuencia de avances tecnológicos o modificaciones regulatorias.
Los niveles habituales de apalancamiento varían de forma considerable entre sectores debido a las diferencias en intensidad de capital, estructura de activos y estabilidad de los flujos de caja.
Según los estudios anuales de estados financieros de la Risk Management Association y el análisis de Investopedia sobre las empresas del S&P 500, el ratio medio de deuda sobre patrimonio neto se sitúa aproximadamente en el 61 %, aunque existen grandes diferencias entre sectores.
Riesgos principales
• Las empresas con niveles de apalancamiento atípicos para su sector pueden presentar riesgos específicos.
• Los ratios obtenidos en un momento concreto no reflejan los pasivos contingentes ni la deuda fuera de balance.
A continuación se muestran ratios de apalancamiento de empresas cotizadas pertenecientes a distintos sectores:
Conclusión clave
«La estructura de capital óptima minimiza el coste medio ponderado del capital de la empresa, equilibrando los beneficios fiscales de la deuda con el riesgo de dificultades financieras».
— CFA Institute
Las autoridades financieras y los profesionales con experiencia coinciden en que no existe un ratio de apalancamiento válido para todas las empresas.
En su lugar, las empresas deben establecer una estructura de capital objetivo que permita alcanzar el coste medio ponderado del capital más bajo posible, teniendo en cuenta su perfil de riesgo y sus perspectivas de crecimiento. Entre las principales buenas prácticas se incluyen:
Los prestamistas utilizan los ratios de apalancamiento para determinar si una empresa puede devolver sus préstamos. Una empresa con un apalancamiento elevado ya debe atender una carga de deuda considerable y puede no ser un prestatario adecuado. No obstante, es importante señalar que no toda deuda es negativa. En ocasiones, las empresas que operan en sectores de alto crecimiento pueden mantener niveles elevados de deuda. Del mismo modo, un monopolio que no se enfrenta a amenazas significativas puede permitirse un apalancamiento elevado.
Los inversores utilizan los ratios de apalancamiento para determinar si una empresa representa una inversión atractiva. En general, prefieren empresas con balances sólidos y niveles de apalancamiento bajos. Una empresa muy apalancada debe atender préstamos elevados y puede no ser capaz de ofrecer una rentabilidad atractiva al inversor. Sin embargo, los ratios de apalancamiento deben compararse con la media del sector. Por ejemplo, si un sector presenta un ratio medio del 80 %, una empresa con un ratio del 70 % puede considerarse atractiva.
Por el contrario, otra empresa con un ratio del 90 % puede considerarse menos atractiva. Los inversores también pueden analizar el ratio de estructura de capital, ya que ofrece información sobre la composición financiera de una empresa. Este ratio compara el patrimonio neto total con la deuda total y permite determinar si la empresa mantiene una estructura de capital adecuada.
La dirección utiliza el ratio de apalancamiento para tomar decisiones corporativas importantes destinadas a reducir la exposición general al riesgo financiero de la empresa. Por ejemplo, una empresa con un ratio de apalancamiento desfavorable en comparación con sus competidores puede decidir negociar con sus acreedores la conversión de deuda en patrimonio neto. Otras decisiones importantes para reducir la presión financiera incluyen disminuir los costes operativos, recortar gastos o emitir acciones al público.
Los ratios de apalancamiento son una herramienta útil para controlar la exposición de una empresa al riesgo financiero. Ayudan a gestionar los niveles de deuda, anticipar futuras fuentes de riesgo y tomar decisiones corporativas importantes. También permiten a inversores y prestamistas evaluar los riesgos antes de establecer una relación financiera con una empresa.
Sin embargo, los ratios de apalancamiento no constituyen una métrica fundamental completa. En algunos casos, un ratio puede indicar que una empresa presenta un apalancamiento elevado y afronta riesgos financieros importantes, aunque la situación real sea distinta. Por este motivo, estos ratios deben analizarse siempre teniendo en cuenta el tamaño, el historial y el sector de la empresa. De este modo, inversores y prestamistas pueden determinar con mayor precisión qué nivel de apalancamiento resulta aceptable. Por ejemplo, una empresa consolidada puede ser capaz de asumir más deuda sin generar preocupación.
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El ratio de apalancamiento mide la deuda de una empresa en relación con su patrimonio neto e indica su nivel de apalancamiento y riesgo financiero. Un apalancamiento elevado puede aumentar la rentabilidad, pero también las pérdidas.
Los ratios superiores al 50 % suelen considerarse de apalancamiento alto, mientras que los inferiores al 25 % reflejan una financiación conservadora. El nivel óptimo depende del sector y de la estrategia de la empresa.
Cada sector presenta niveles habituales diferentes. Los servicios públicos suelen superar el 100 % de apalancamiento, mientras que las empresas tecnológicas suelen mantenerse por debajo del 50 %. Por ello, la comparación con empresas del mismo sector resulta esencial.
Al filtrar acciones dentro de intervalos de apalancamiento objetivo y supervisar las desviaciones respecto a los valores de referencia del sector, los inversores pueden equilibrar el potencial de crecimiento y el riesgo.