
¿Qué es Contango?
Conceptos de Mercado • 11 min
El término «venta en corto» se originó en el mercado de valores. Tradicionalmente, un inversor tomaba prestadas acciones de su bróker para venderlas e intentar obtener un beneficio. Por tanto, vender en corto consistía esencialmente en vender un activo, como acciones o materias primas, del que el inversor carecía, es decir, un activo que no poseía. La idea era que el activo subyacente se consideraba caro en ese momento y se esperaba que pudiera adquirirse a un precio más bajo en el futuro. Actualmente, el término «abrir una posición corta» o, simplemente, «ponerse corto» se utiliza en el ámbito del Trading para referirse a la venta de un instrumento. Del mismo modo, comprar un instrumento se denomina «abrir una posición larga» o «ponerse largo».
Como se ha explicado, la venta en corto consiste en tomar prestadas acciones, normalmente a través de un bróker, para venderlas al precio de mercado vigente, con la intención de recomprarlas más adelante a un precio inferior y devolverlas. Obtener beneficios de una caída de los precios mediante una venta en corto es una estrategia que conlleva un riesgo considerable. En teoría, el precio de una acción puede subir de forma ilimitada, mientras que su caída está limitada a cero. Esto significa que un vendedor en corto puede quedar expuesto a pérdidas potencialmente ilimitadas, mientras que el beneficio máximo está limitado. Por este motivo, el inversor debe tener una convicción sólida sobre la posible caída del activo antes de abrir una posición corta. Sin embargo, como demostró el caso de GameStop, incluso una acción que parecía encaminarse claramente a la baja puede cambiar de dirección y siempre existe riesgo. En ese caso, un grupo de traders minoristas se organizó en un foro para promover la acción y aumentar su demanda mediante compras coordinadas. Como consecuencia, los inversores de Wall Street, incluidos varios hedge funds que habían vendido la acción en corto, se encontraron con un precio mucho más elevado y sufrieron pérdidas importantes cuando tuvieron que recomprar las acciones para cumplir sus obligaciones.
Aunque genera controversia, la venta en corto desempeña un papel importante en la eficiencia de los mercados. Vender acciones en corto aporta liquidez al garantizar que existan suficientes vendedores para que las posiciones largas puedan cerrarse de forma eficiente. También contribuye a una formación de precios más justa del activo subyacente y puede ayudar a los inversores a asignar el capital de forma más eficaz dentro de sus carteras. Sin vendedores en corto, los mercados serían más vulnerables a las burbujas financieras y algunas actividades fraudulentas podrían pasar desapercibidas. Esto se debe a que los vendedores en corto analizan las acciones con una perspectiva crítica para detectar posibles debilidades fundamentales. Por el contrario, un inversor con una posición larga puede realizar un análisis insuficiente o dejarse llevar por el optimismo y la euforia.
La venta en corto puede utilizarse como actividad especulativa o como estrategia de cobertura. En el primer caso, los traders esperan obtener beneficios significativos si cae el precio de la acción subyacente. Sin embargo, muchos inversores utilizan la venta en corto para cubrir sus posiciones largas. Al cubrirse, abren una posición compensatoria para reducir su exposición al riesgo en el mercado. La cobertura disminuye el riesgo, pero también limita la rentabilidad. Si el precio de la acción subyacente sube, la posición de cobertura registrará pérdidas, mientras que la posición larga original generará beneficios. Por el contrario, si el precio cae, la cobertura generará beneficios y la posición larga original sufrirá pérdidas. Por este motivo, la venta en corto puede ser una forma eficaz de proteger el capital. Se trata de un planteamiento similar a una de las razones principales por las que los inversores compran contratos put en el mercado de opciones: compensar los riesgos de una posición larga en el mercado de acciones.
A pesar de sus ventajas prácticas, la venta en corto sigue siendo una actividad cuestionada con frecuencia. Las críticas suelen centrarse en cuestiones morales, ya que los vendedores en corto pueden beneficiarse cuando determinados sectores de la economía atraviesan dificultades. Al abrir una posición corta sobre una acción, el trader adopta una posición contraria a la de la mayoría de los inversores y espera que la empresa subyacente tenga un mal rendimiento. La venta en corto también puede aumentar el pánico y la ansiedad entre los inversores, intensificando los periodos de caídas en los mercados. Esta es una de las razones por las que las bolsas aplican una regulación estricta sobre esta actividad.
En particular, la venta en corto «al descubierto» se ha señalado como un importante factor de aceleración de las caídas del mercado. Mientras que la venta en corto tradicional implica vender acciones prestadas, la venta en corto al descubierto consiste en vender acciones que no se poseen, no se han tomado prestadas y cuya existencia ni siquiera se ha confirmado. Esto puede provocar que el vendedor no entregue las acciones al comprador y generar distorsiones en el mercado. En el peor de los casos, la venta en corto al descubierto puede contribuir a una recesión del mercado. En Estados Unidos, la SEC, o Comisión de Bolsa y Valores, mantiene una regulación estricta sobre la venta en corto, especialmente desde la crisis financiera mundial de 2008.
A pesar de estas preocupaciones, la venta en corto ofrece a los inversores posibilidades interesantes tanto para obtener beneficios en condiciones de mercado adversas como para reducir determinados riesgos. Puede resultar rentable, pero, como cualquier actividad de inversión, conlleva un riesgo elevado. Para empezar, la venta en corto requiere una cuenta de margen. Esto significa que los traders solo necesitan depositar una parte del capital para abrir una posición mucho mayor. El apalancamiento puede aumentar los beneficios potenciales si la acción pierde valor, pero también puede aumentar las pérdidas si el precio sigue subiendo.
Para ponerlo en contexto, un inversor que compra acciones puede perder como máximo la totalidad de su inversión si el precio cae a cero. En cambio, un vendedor en corto puede perder más que su inversión inicial si el precio continúa subiendo, ya que, en teoría, una acción puede aumentar de forma ilimitada. Otro riesgo importante es el short squeeze. Este se produce cuando el precio de una acción sube de forma brusca y los vendedores en corto se apresuran a cerrar sus posiciones para evitar nuevas pérdidas o una mayor exposición al riesgo. Al intentar cerrar sus posiciones, aumenta la demanda del activo subyacente y el precio recibe un impulso adicional.
Como se ha mencionado, un ejemplo de short squeeze tuvo lugar en enero de 2021 con las acciones de GameStop, una cadena minorista de videojuegos. La empresa presentaba unos fundamentales débiles porque operaba tiendas físicas de videojuegos en plena era digital. Sin embargo, una conversación en el foro online Reddit provocó una entrada masiva de capital de inversores minoristas que buscaban perjudicar a los grandes hedge funds que habían vendido las acciones de GameStop en corto. El precio pasó de aproximadamente 6 dólares en septiembre de 2020 a más de 450 dólares en enero de 2021. Este caso muestra que, aunque un vendedor en corto tenga razón en su análisis fundamental, existen riesgos imprevistos que pueden generar pérdidas muy elevadas.
Otro riesgo de la venta en corto es que las acciones tienden a subir a largo plazo. Por tanto, las estrategias de venta en corto no suelen ser adecuadas para periodos prolongados, mientras que el mercado puede resultar muy impredecible a corto plazo. También existe riesgo regulatorio, ya que los organismos competentes de distintas jurisdicciones pueden limitar o prohibir la venta en corto. Un regulador puede suspender esta actividad en un sector concreto o incluso en todo un mercado para evitar un aumento de la presión vendedora. Esto puede provocar subidas inesperadas de las acciones afectadas y pérdidas importantes para los vendedores en corto.
La venta en corto ofrece diversas ventajas que atraen tanto a traders principiantes como experimentados:
Estas son algunas de las principales desventajas de la venta en corto:
Volvamos al instrumento utilizado como ejemplo en este artículo: el petróleo crudo.
El concepto de venta en corto también se aplica a las apuestas sobre diferenciales. Si una persona considera que el valor de un instrumento subirá, puede apostar, por ejemplo, 10 libras por cada pip de subida. Si espera que el valor disminuya, puede apostar la misma cantidad por cada punto de caída y obtener un beneficio equivalente.
La venta en corto, considerada antiguamente una estrategia de inversión especializada, se ha convertido en un componente esencial y estrechamente supervisado de los mercados financieros.
Según la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera de Estados Unidos, FINRA, la actividad de venta en corto suele intensificarse durante periodos de incertidumbre en los mercados. Esto se observó durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19, cuando el interés en posiciones cortas aumentó de forma significativa.
Como respuesta al incremento de la volatilidad, los reguladores europeos adoptaron medidas en 2020. La Autoridad Europea de Valores y Mercados, ESMA, coordinó restricciones sobre la venta en corto entre los Estados miembros de la Unión Europea con el objetivo de estabilizar los mercados y reducir las fluctuaciones extremas. Estas prohibiciones temporales muestran la creciente implicación de los reguladores en la supervisión de la venta en corto para proteger la estabilidad financiera.
Históricamente, la venta en corto ha desempeñado un papel relevante durante las recesiones y crisis económicas, tanto como mecanismo de beneficio como indicador de posibles vulnerabilidades del mercado.
La obra de Michael Lewis, «La gran apuesta», ofrece un ejemplo destacado a través de las posiciones cortas cuidadosamente analizadas por el Dr. Michael Burry sobre las hipotecas de alto riesgo antes de la crisis financiera de 2008. Su enfoque contrario al consenso expuso debilidades sistémicas y puso de relieve la importancia del análisis basado en datos en la venta en corto.
La investigación académica respalda esta perspectiva. Un estudio de Asquith, Pathak y Ritter, publicado en 2005 en el Journal of Financial Economics, concluyó que un aumento del interés en posiciones cortas suele preceder a caídas de precios, lo que destaca la capacidad de los vendedores en corto para detectar sobrevaloraciones y un deterioro de los fundamentales.
Estos resultados sitúan a los vendedores en corto como posibles señales de alerta temprana en mercados sobrecalentados, ya que pueden identificar riesgos sistémicos antes de que sean evidentes para el conjunto de la comunidad financiera.
Algunas figuras destacadas del ámbito de la venta en corto subrayan que su importancia va más allá de la rentabilidad. Jim Chanos, fundador de Kynikos Associates, destaca su función como herramienta para identificar modelos de negocio sobrevalorados y posibles conductas empresariales indebidas. En una entrevista concedida a Bloomberg en 2020, Chanos afirmó:
«La venta en corto no es únicamente una apuesta por una caída del precio; es una herramienta esencial para gestionar riesgos y detectar empresas fraudulentas o sobrevaloradas».
Del mismo modo, Andrew Left, de Citron Research, destaca la dimensión ética de la venta en corto. En una entrevista con Reuters, describió a los vendedores en corto como denunciantes que cuestionan las malas prácticas empresariales:
«A menudo se presenta a los vendedores en corto como villanos, pero muchos nos consideramos denunciantes que revelan fraudes empresariales».
Estas opiniones muestran el valor más amplio de la venta en corto como mecanismo para mejorar la integridad y la responsabilidad del mercado, más allá de su dimensión especulativa.
El marco regulatorio de la venta en corto continúa evolucionando y pone cada vez más énfasis en la transparencia y la supervisión para evitar abusos de mercado.
Tras la crisis financiera de 2008, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, SEC, reforzó su marco regulatorio mediante la normativa Regulation SHO. Esta incluye medidas para limitar prácticas abusivas como la venta en corto al descubierto. La SEC señala expresamente:
«La venta en corto al descubierto suele ser ilegal y puede generar una presión bajista artificial sobre el precio de una acción».
En Europa, ESMA y los reguladores nacionales han introducido requisitos estrictos de transparencia para las posiciones cortas netas. Estas medidas buscan proteger la integridad del mercado y mantener la confianza de los inversores, al tiempo que equilibran la eficiencia del mercado y la reducción de riesgos sistémicos.
Al ofrecer tanto riesgos como oportunidades, la venta en corto sigue siendo una práctica relevante en los mercados financieros modernos, combinando análisis estratégico y supervisión regulatoria.
La venta en corto es un método de Trading ampliamente aceptado y puede aplicarse a distintos instrumentos, tanto si operas en Forex como en materias primas, acciones, bonos u otros mercados. Como permite operar y obtener beneficios potenciales cuando los mercados caen, es importante elegir un bróker de futuros y opciones con una trayectoria sólida que ayude a decidir si conviene abrir una posición larga, de compra, o corta, de venta. AvaTrade ofrece a sus clientes más de 250 instrumentos, lo que proporciona numerosas oportunidades de Trading y un elevado potencial de beneficio.
Dado que la pérdida potencial de una venta en corto es ilimitada, es fundamental gestionar el riesgo de forma proactiva. Una opción es utilizar una orden stop de compra para protegerse frente a una subida excesiva del precio del activo subyacente. Otra alternativa consiste en colocar un trailing stop de compra, que seguirá el precio del activo en la distancia especificada y solo se activará si el precio se mueve en contra de la posición. Esto permite mantener abiertas las posiciones cortas rentables durante más tiempo.
La mayoría de las personas buscan comprar activos cuando el precio sube, pero evitan beneficiarse de una caída mediante la venta en corto. Sin embargo, no existe nada intrínsecamente negativo en obtener beneficios potenciales de una caída cuando se tiene una perspectiva bajista y se considera que el precio seguirá descendiendo. Esto es especialmente relevante en la venta en corto mediante futuros y opciones, donde no se vende físicamente el activo subyacente, sino que se opera únicamente sobre la variación de su precio.
La venta en corto al descubierto es una práctica ilegal que consiste en vender acciones que no existen o que no se han tomado prestadas. En una venta en corto convencional, el trader debe tomar prestadas las acciones antes de venderlas. Sin embargo, en la venta en corto al descubierto no existe dicho préstamo, lo que puede generar una presión bajista superior al número de acciones disponibles para operar. Esta práctica fue prohibida tras la crisis financiera de 2008, aunque todavía puede producirse debido a vacíos regulatorios y a diferencias entre los sistemas electrónicos y los sistemas basados en documentación física.