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Trading Online - ¿Cómo funciona? • 20 min
Una máxima habitual en la inversión afirma que se debe intentar «comprar barato y vender caro». En la práctica, esto suele hacerse comprando acciones cuando están infravaloradas y vendiéndolas cuando están sobrevaloradas.
Por este motivo, es muy importante saber valorar correctamente una acción. Solo determinando su valor intrínseco o valor razonable se puede evaluar si está sobrevalorada o infravalorada.
La valoración de acciones es un aspecto importante de la inversión activa, ya que ayuda a los inversores a asignar un valor intrínseco a una acción. Este valor intrínseco se convierte en el punto de referencia que permite determinar si una acción subyacente debe comprarse o venderse en un momento concreto.
La valoración de acciones se realiza evaluando las características fundamentales del negocio subyacente de una empresa. Entre los métodos fundamentales más habituales para establecer el valor intrínseco de una acción se incluyen el beneficio por acción (BPA), el flujo de caja descontado (DCF) y la valoración basada en activos.
El BPA es simplemente el beneficio neto de una empresa dividido entre el número de acciones en circulación. El BPA es una métrica importante para valorar acciones porque ofrece una imagen de la capacidad de una empresa para generar beneficios para sus accionistas.
Sin embargo, el BPA resulta aún más útil cuando se compara una empresa con otras compañías del mismo sector. Por lo general, un BPA más elevado indica que una empresa es capaz de generar más beneficios para sus accionistas.
No obstante, el BPA también tiene limitaciones, ya que las empresas pueden distorsionarlo mediante factores como cambios en las técnicas contables o programas de recompra de acciones que reduzcan el número de acciones en circulación.
Por su parte, el DCF se utiliza para evaluar si una acción resulta atractiva en función de los flujos de caja libres que se prevé que genere en el futuro. El primer paso consiste en estimar todos los flujos de caja futuros de una empresa y descontarlos posteriormente para determinar sus respectivos valores actuales.
A continuación, se suman todos los valores actuales para establecer el valor intrínseco de una acción. Si el valor obtenido mediante el DCF es superior al valor actual de la inversión, la acción puede representar una oportunidad potencialmente atractiva.
El DCF se considera uno de los métodos más precisos para determinar el valor intrínseco de una acción, ya que tiene en cuenta una amplia variedad de factores fundamentales del negocio, como la tasa de crecimiento, el coste del capital e incluso la reinversión de beneficios.
El método de cálculo del DCF también incorpora aspectos flexibles e importantes, como los cambios en la estrategia empresarial. Su principal inconveniente es que resulta más adecuado para estrategias de inversión a largo plazo. Además, existe un componente de riesgo al formular «supuestos» sobre las proyecciones de flujos de caja futuros, aunque este puede abordarse ajustando la fórmula de cálculo.
La valoración basada en activos es la forma más básica de establecer el valor intrínseco de una acción. Consiste simplemente en sumar los activos tangibles e intangibles de una empresa y restar todas sus obligaciones.
Sin embargo, la valoración basada en activos no tiene en cuenta las perspectivas de crecimiento y suele generar valores intrínsecos más bajos para las empresas que otros métodos.
A pesar de la hipótesis de los mercados eficientes, que sugiere que las acciones suelen operar en los mercados en torno a su valor razonable, los mercados rara vez son completamente eficientes debido a numerosos factores, como la psicología del mercado, las emociones humanas, las asimetrías de información e incluso la baja liquidez.
La existencia de ineficiencias en el mercado respalda la inversión en valor, que permite identificar acciones que operan por debajo de su valor intrínseco. La idea es que, con el tiempo, el mercado reconocerá gradualmente esa ineficiencia, lo que generará beneficios para los inversores en valor.
La inversión en valor es intrínsecamente distinta de la inversión en crecimiento, en la que los inversores consideran que una acción no puede ser demasiado cara y que continuará registrando un crecimiento superior al esperado tanto por el mercado como por sus participantes.
Encontrar acciones infravaloradas es uno de los principios fundamentales de la inversión en valor. El supuesto general del análisis fundamental es que los mercados tienden a corregirse hacia sus valores razonables o intrínsecos. Por ello, es importante encontrar acciones de calidad —no necesariamente baratas— cuyo precio se encuentre muy por debajo de su valor razonable de mercado. Existen numerosos motivos por los que una acción de calidad puede tener un precio injustamente bajo, como noticias negativas, un escaso reconocimiento de la marca de la empresa, resultados malinterpretados, acontecimientos del sector y ciclos económicos.
Estas son algunas de las métricas fundamentales que pueden ayudarte a identificar acciones infravaloradas:
Identificar acciones sobrevaloradas puede ayudar a los inversores a aplicar estrategias como vender una acción o buscar oportunidades de Trading en corto en mercados de derivados, como los futuros y las opciones. El supuesto general del mercado es que, a medida que los precios se corrigen hacia sus valores intrínsecos, las acciones sobrevaloradas experimentarán descensos. Las acciones pueden estar sobrevaloradas debido a distintos factores, como un fuerte aumento de la actividad compradora, noticias positivas, acontecimientos del sector y ciclos económicos.
Estas son algunas de las métricas fundamentales que pueden ayudarte a identificar acciones sobrevaloradas:
Analizar movimientos reales del mercado permite comprender cómo se manifiestan en la práctica las diferencias de valoración:
¿Quieres detectar las oportunidades del futuro? Abre una cuenta demo y aplica las lecciones de estos casos prácticos utilizando datos de mercado en tiempo real.
Una referencia rápida para elegir la herramienta adecuada y saber cuándo actuar con cautela:
| Métrica | Más adecuada para | Aspectos que deben vigilarse |
| Ratio precio-beneficio (PER) | Comparar empresas estables y rentables | Sectores cíclicos o empresas con beneficios negativos o inexistentes |
| Ratio precio-valor contable (P/B) | Empresas intensivas en activos, como bancos y aseguradoras | Empresas con numerosos activos intangibles, como compañías tecnológicas o marcas |
| EV/EBITDA | Empresas con diferentes niveles de deuda | Negocios con partidas de EBITDA no monetarias y volátiles |
| Flujo de caja descontado (DCF) | Valoraciones intrínsecas a largo plazo | Alta sensibilidad a la tasa de descuento y a las previsiones de crecimiento |
Incluso las herramientas de valoración más reconocidas pueden resultar engañosas en determinadas condiciones del mercado o circunstancias específicas de una empresa:
Consejo para la lista de seguimiento: Establece umbrales claros de valor razonable y utiliza alertas para detectar oportunidades:
Consejo práctico: Prueba estas alertas en una cuenta demo para ajustar tus umbrales y reducir el ruido antes de operar con una cuenta real.
El mercado de futuros y opciones ofrece un entorno adecuado para operar con acciones sobrevaloradas e infravaloradas. Cuando operas con futuros y opciones, no eres propietario de la acción subyacente, sino que puedes especular sobre las variaciones de su precio. Los futuros y las opciones permiten realizar Trading con apalancamiento, ofrecen costes de Trading reducidos y permiten a los traders adoptar posiciones compradoras o vendedoras sobre acciones.
Estos son algunos de los enfoques que pueden utilizarse al operar con acciones sobrevaloradas e infravaloradas en mercados de futuros y opciones:
¿Ves una oportunidad de Trading?
Sí. Cuando unas expectativas de crecimiento elevadas sitúan los ratios de valoración muy por encima de las medias del sector, un único resultado por debajo de lo previsto puede provocar fuertes ventas.
Busca ratios de valoración, como el PER o el precio/valor contable, que se sitúen por debajo de las medias históricas de la empresa o de las de sus competidores, y comprueba también que sus fundamentales sean sólidos.
Para la mayoría de los principiantes, el PER es un punto de partida claro, especialmente en empresas rentables, antes de pasar al EV/EBITDA o al descuento de flujos de caja para realizar un análisis más profundo.
Combina varios ratios y ten en cuenta el contexto del negocio; ninguna métrica por sí sola ofrece una visión completa.