CFDs vs Futuros

CFDs vs Futuros

CFDs vs Futuros

Futuros vs CFDs

Los futuros y los CFDs son dos de los instrumentos de inversión derivados más utilizados en el trading online gracias a la amplia diversidad de opciones que ofrecen, así como la posibilidad de operar con apalancamiento.

Aunque su característica más común es realizar operaciones con margen, cada uno tiene particularidades que los hacen especialmente eficaces según el tipo de estrategia de inversión que estemos utilizando. Es por ello que ambos instrumentos comparten algunas características básicas:

  1. Son productos derivados, lo que significa que, a diferencia de las operaciones al contado (spot), al operar con estos instrumentos no se está comprando o vendiendo un activo. Al invertir en derivados sobre un determinado activo, se está especulando sobre la dirección en la que se moverá el precio de dicho activo. Esto significa que, en ambos casos, será posible obtener una ganancia tanto si el precio de dicho activo sube como si baja
    Esto significa que, en ambos casos, será posible obtener una ganancia tanto si el precio de dicho activo sube como si baja.
  2. Permiten el apalancamiento, lo que quiere decir que es posible operar con más dinero del realmente disponible.

CFDs

CFD son las siglas en inglés de Contract for Difference. Como se explica en la página “qué es un CFD” un Contrato por Diferencias es un contrato mediante el cual dos partes acuerdan intercambiar la diferencia entre el precio de entrada y el precio de salida del activo subyacente sobre el que se ha establecido el CFD. Si el operador cree que el precio del activo subirá comprará CFDs y, por el contrario, si cree que el precio bajará venderá CFDs.

El número de diferentes activos subyacentes sobre los que se puede comprar o vender CFDs es enorme. Hoy en día es posible hacer trading online con CFDs de:

  • Índices bursátiles.
  • Valores
  • Materias primas: oro, petróleo, metales.
  • Pares de divisas.
  • Activos digitales (criptomonedas)

¿Dónde operar con CFDs?:

Básicamente, los CFDs son ofrecidos por los brókers online e intermediarios financieros que, como AvaTrade, crean estos productos para ofrecérselos a sus clientes.

Futuros

Mientras que los CFDs permiten invertir y especular sobre la dirección del precio de un activo sin un plazo definido, un futuro es un contrato por el que se acuerda la compra o venta de un activo en una fecha futura y por un precio determinado.

Al igual que los CFDs, los futuros se pueden operar sobre una multitud de activos financieros como divisas (forex), acciones, índices bursátiles o materias primas.

No obstante la disponibilidad de estos activos no es tan grande como en el caso de los CFDs. Por ejemplo, en el caso de las acciones, los valores para operar con futuros son mucho menos que los disponibles con CFDs, limitándose la operativa con futuros sobre valores a los más importantes.

Por otro lado, los futuros son el instrumento más recurrido a la hora de invertir en los índices de las principales bolsas del mundo.

¿Dónde operar con futuros?

  • Los futuros se negocian en mercados oficiales y regulados, muy similares a los mercados de valores.
  • La cotización de los futuros evoluciona de forma paralela a la de la cotización del activo subyacente (como los valores de refugio) en el mercado al contado. La diferencia entre la cotización del futuro y la del mercado spot suele ser un indicador que adelanta el sentido del movimiento del precio del activo al contado.

Una vez definidos los CFDs y los futuros los compararemos en base a los siguientes criterios:
– Precio y comisiones.
– Liquidez y spread.
– Tamaño de la operación.
– Diversificación.

Grado de Vinculación

En los futuros existe la obligación tanto para el comprador como del vendedor de realizar la transacción del activo por el que se hizo el contrato por futuros, (especialmente si se usa como cobertura) indistintamente del precio final que este tenga en el mercado al momento de expirar el contrato.

En el caso de los CFD no existe tal compromiso. Al operarse únicamente sobre el comportamiento del precio, no existen colaterales al momento de cerrarse el contrato, por lo que el operador solo percibirá las ganancias o pérdidas al término de su operación.

Precio y comisiones

Normalmente, las comisiones diarias de los futuros suelen ser más bajas que las de los CFDs, sobre todo los futuros sobre índices. Además, en el precio de los futuros están implícitos los intereses financieros, por lo que las ganancias o pérdidas serán netas.
En cambio, en los CFDs, el interés financiero que se paga cuando se compra un contrato se paga por separado y suele ser mayor que el que se pagaría con un futuro equivalente.
Aunado a ello, los futuros cuentan con tasas de apertura y unos requerimientos de capital iniciales mucho mayores según la naturaleza de los activos en el contrato, en especial de los activos financieros y las criptomonedas. Lo que hace a los CFDs atractivos para quienes dispongan de un capital bajo para operar.

Liquidez y spread

En cuanto a liquidez, salvo en los futuros sobre índices, los contratos de futuros son menos líquidos que los CFDs. Esta falta de liquidez puede dificultar el cierre de una operación con futuros antes de su vencimiento y se traduce, en todo caso, en unos spreads más elevados. Esta diferencia en el spread puede compensar el mayor precio y comisiones de los CFDs

Tamaño de la operación

Los futuros requieren un capital inicial mucho más alto que los CFDs y, por ello, no se adaptan a las operaciones a pequeña escala ni a corto plazo.

Por eso, si bien la negociación de futuros puede ser más barata que la de los CFDs, se necesita realizar operaciones con mucho capital y a más largo plazo. Esto limita las posibilidades de operar con futuros a los traders de pequeño o medio tamaño.
Diversificación

Para poder conseguir una cartera diversificada es necesario tener la posibilidad de invertir en un amplio abanico de activos y, además, tener flexibilidad para poder variar el tamaño de la inversión en cada activo a un coste razonable.

Los CFDs son idóneos para conseguir este objetivo: Los CFDs permiten elegir el tamaño de cada operación dentro de una amplia variedad de activos subyacentes. La posibilidad de ajustar el apalancamiento en una relación de hasta 400:1 permite a los operadores invertir con capitales más pequeños o asumir posiciones de riesgo más acordes a su estilo de inversión.

En cambio, no se pueden encontrar futuros sobre todos estos activos y, como se ha dicho, al exigirse en los contratos de futuros posiciones más grandes, operar con ellos puede ser un poco restrictivo.

Resumiendo:

  • Los CFDs tienen similitudes con los futuros, ya que ambos instrumentos son derivados en los que se puede operar con apalancamiento.
  • Debido a la estructura de los costes de financiación, de las comisiones y las tasas de apertura, los CFDs se adaptan mejor a posiciones pequeñas y a corto plazo, mientras que los futuros son una mejor opción para posiciones de mayor tamaño y más a largo plazo.
  • Los CFDs no tienen fecha de vencimiento y suelen tener mayor liquidez que los contratos de futuros. Esto hace que los CFDs sean mucho más flexibles ya que se puede cerrar una posición en cualquier momento: tan pronto como se conozca una noticia fundamental, el inversor informado puede cerrar una posición de inmediato.
  • El futuro tiene una fecha determinada de vencimiento y si bien se puede comprar o vender el contrato antes de la fecha, dependiendo del producto, puede no haber liquidez suficiente para deshacer la posición con un coste aceptable.
  • Los CFDs permiten una mayor diversificación que los futuros, permitiendo el apalancamiento en cantidades mucho más pequeñas que los futuros y en activos muy diferentes.
  • Una de las principales aplicaciones de los contratos de futuros es la inversión en índices bursátiles (Ibex hoy, por ejemplo) a medio y largo plazo.