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Trading Online - ¿Cómo funciona? • 8 min

Los futuros y los CFD son dos de los instrumentos derivados de inversión más utilizados en el trading online, gracias a la amplia diversidad de opciones que ofrecen entre sus activos subyacentes, así como la posibilidad de operar con apalancamiento y, de esa manera, multiplicar los resultados de las operaciones.
Aunque su característica más común es realizar operaciones con margen, cada uno de los dos derivados mencionados tiene particularidades que los hacen especialmente eficaces según el tipo de estrategia de inversión que estemos utilizando. Es por ello que ambos instrumentos comparten algunas características básicas:
CFD son las siglas en inglés de Contract for Difference. Como se explica en el sitio “Qué es un CFD” un Contrato por Diferencias es un contrato mediante el cual dos partes acuerdan intercambiar la diferencia entre el precio de entrada y el precio de salida del activo subyacente sobre el que se ha establecido este instrumento. Si el operador cree que el precio del activo subirá, asumirá la posición de comprador de CFD. Mientras que, si cree que el precio bajará, por el contrario, venderá CFD.
El número de activos subyacentes sobre los que se puede comprar o vender CFD es enorme. Hoy en día es posible hacer trading online con CFD de:
Básicamente, los CFD son ofrecidos por los brókers online e intermediarios financieros que, como AvaTrade, crean estos productos para ofrecérselos a sus clientes. Por eso, puedes encontrar opciones para operar con CFD en nuestro sitio y sacar provecho de las variaciones del mercado sin la necesidad de comprar o vender ningún activo.
Mientras que los CFD permiten invertir y especular sobre la dirección del precio de un activo sin un plazo definido, un futuro es un contrato por el que se acuerda la compra o venta de un activo en una fecha futura y por un precio determinado.
Al igual que los CFD, los futuros se pueden operar sobre una multitud de activos financieros, como divisas (Forex), acciones, índices bursátiles o materias primas. Por eso, muchos operadores también optan por este tipo de instrumentos, ya que también les permiten invertir en sus mercados preferidos sin la necesidad de grandes inversiones.
No obstante, la disponibilidad de estos activos no es tan grande como en el caso de los CFD. Por ejemplo, en el caso de las acciones, los valores que están disponibles para operar con futuros son mucho menos que los disponibles con CFD, y la operativa con futuros sobre valores se limita apenas a los más importantes.
Dicho esto, es notable remarcar que, aun así, los futuros son el instrumento más recurrido por los traders a la hora de invertir en los índices de las principales bolsas del mundo.
Una vez definidos los CFD y los futuros, los compararemos en base a los siguientes criterios:
– Precio y comisiones.
– Liquidez y spread.
– Tamaño de la operación.
– Diversificación.
En los futuros existe la obligación, tanto para el comprador como para el vendedor, de realizar la transacción del activo por el que se hizo el contrato por futuros (especialmente si se usa como cobertura). Esto, sin embargo, se lleva a cabo sin darle importancia al precio final que este activo tenga en el mercado al momento de expirar el contrato. El contrato, en última instancia, sirve como garantía de que la transacción se realizará de forma inversa una vez finalizado el plazo pactado.
En el caso de los CFD, en cambio, no existe tal compromiso. Al operarse únicamente sobre el comportamiento del precio, no existen colaterales al momento de cerrarse el contrato, por lo que el operador solo percibirá las ganancias o pérdidas al término de su operación.
De todos modos, es importante siempre tener en cuenta los riesgos que se asumen en el caso de recurrir al apalancamiento. Así como las ganancias se pueden multiplicar favorablemente, las pérdidas pueden llevar a que el trader asuma deudas indeseadas.
Normalmente, las comisiones diarias de los futuros suelen ser más bajas que las de los CFD, sobre todo cuando hablamos de los futuros sobre índices. Además, en el precio de los futuros están implícitos los intereses financieros, por lo que las ganancias o pérdidas serán netas.
En cambio, en los CFD, el interés financiero que se paga cuando se compra un contrato se paga por separado y suele ser mayor que el que se pagaría con un futuro equivalente.
Por otro lado, los futuros cuentan con tasas de apertura y ciertos requerimientos de capital iniciales mucho mayores según la naturaleza de los activos en el contrato, en especial de los activos financieros y las criptomonedas. Y, a fin de cuentas, este costo fijo inicial suele hacer a los CFD más atractivos para traders novatos o quienes dispongan de un capital bajo para operar.
En cuanto a liquidez, salvo en los futuros sobre índices, los contratos de futuros suelen ser menos líquidos que los CFD. Esta falta de liquidez puede dificultar el cierre de una operación con futuros antes de su vencimiento y se traduce, en todo caso, en spreads más elevados, aumentando el costo total de la transacción. Esta diferencia en el spread, por lo tanto, puede compensar el mayor precio y comisiones de los CFD y hacer aún más accesible su operación en comparación con los contratos de futuros.
Por las razones ya expuestas, los futuros suelen requerir un capital inicial mucho más alto que los CFD para operar y, por ello, no se adaptan fácilmente a las operaciones a pequeña escala ni a corto plazo.
Por eso, si bien la negociación de futuros puede ser más barata que la de los CFD, se necesita realizar operaciones con mucho capital y a más largo plazo para obtener una rentabilidad considerable. Esto limita las posibilidades de operar con futuros a los traders de pequeño o medio tamaño.
Para poder conseguir una cartera diversificada, es necesario tener la posibilidad de invertir en un amplio abanico de activos y, además, tener flexibilidad para poder variar el tamaño de la inversión en cada activo a un costo razonable.
Los CFD son ideales para conseguir este objetivo: no solo permiten elegir el tamaño de cada operación, sino que ofrecen la posibilidad de acceder a operar con una amplia variedad de activos subyacentes. La posibilidad de apalancar la inversión en una relación de hasta 400:1, por otro lado, permite a los operadores invertir con capitales más pequeños o asumir posiciones de riesgo más acordes a su estilo de inversión, con la misma probabilidad de obtener grandes ganancias.
En cambio, el caso con los contratos de futuros es distinto. No se pueden encontrar futuros sobre la gran cantidad de activos que subyacen a los CFD y, como se ha dicho, al exigirse en los contratos de futuros posiciones más grandes, operar con ellos puede ser un poco restrictivo para quienes disponen de menores capitales.