Impuesto Tobin

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¿Qué es la tasa Tobin?

La tasa Tobin es un impuesto destinado, originalmente, a gravar las operaciones de conversión entre divisas que se producen al contado. La tasa Tobin debe su nombre al economista estadounidense James Tobin, que fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1981 y que ideó este impuesto para controlar la variación en el valor de los mercados cambiarios.

La idea inicial de la tasa Tobin era penalizar la especulación monetaria en el corto plazo, disuadiendo a los especuladores mediante un pequeño impuesto. Tobin pensaba que esta especulación, de forma masiva, provocaba grandes movimientos de fondos entre las bolsas de divisas que podían desestabilizar la divisa de una nación.

Este impuesto no estaba destinado a ser pagado por los consumidores, sino que sería pagado por los integrantes del sector financiero, al ser un medio para controlar la estabilidad de la moneda de un país.

Cuando enunció su impuesto, Tobin propuso que el dinero recaudado se usara como ayuda para los países en desarrollo o para controlar las crisis financieras.

Desde que este impuesto se dio a conocer, la idea ha evolucionado en un impuesto sobre todas las transacciones de acciones, bonos y divisas, logrando que hasta el propio Tobin considerara que su nombre estaba siendo abusado por las implementaciones de este impuesto.

A la tasa Tobin también se le conoce por las siglas FTT, que corresponden a Financial Transactions Tax y que se traduce como “Impuesto a la Transacciones Financieras”.

¿Cuándo se planteó la tasa Tobin?

James Tobin introdujo este concepto en la economía mundial en el año 1972, en un contexto económico muy particular:

La propuesta de esta tasa se planteó un año después de que se produjera el cambio de sistemas de tipos fijos en Estados Unidos, bajo el sistema de Bretton Woods, por el sistema actual de tipos de cambio flexibles. Es decir, que el país abandonaba su relación fija con el oro, encaminándose hacia el fin del Gold Standard (estándar oro).

Cuando se produjo este cambio en los sistemas de tipos de cambio, se registró un movimiento masivo de flujos de fondos entre diferentes divisas que amenazó con alterar el equilibrio económico mundial. Este incremento en los flujos de fondos vino de la mano de un aumento de la especulación en divisas a corto plazo que produjo, a su vez, un incremento en los costes incurridos por los países para intercambiar sus divisas. Por otro lado, estos flujos masivos y especulativos, según Tobin, contribuían a la gran variedad del valor de los mercados cambiarios y, por lo tanto, a la inestabilidad financiera de los países.

Basado en la idea sobre aquellos posibles peligros, el economista propuso un impuesto mínimo sobre las transacciones de divisas, para disuadir a los especuladores de realizar sus operaciones de forma tan libre.

Sin embargo, la idea de Tobin tomó mayor relevancia alrededor de 1997, cuando explotó la crisis financiera asiática y la tasa sobre las transacciones de divisas fue propuesta como una solución, y se convirtió en un emblema del movimiento antiglobalización. Fue entonces que Tobin se distanció de la idea, puesto que no comulgaba con los intereses de los demás interesados en implementar la tasa.

Más tarde, durante la crisis económica iniciada en los Estados Unidos en el año 2008, el impuesto volvió a ser considerado de forma aún más seria.

¿Cuánto costaría la tasa Tobin?

Tobin propuso una tasa del 0,5%. Posteriormente, otros economistas han sugerido tasas impositivas que van desde el 0,1% al 1%.

Aunque la tasa propuesta por Tobin es baja, si todas las operaciones financieras a nivel global estuvieran sujetas a la tasa, se podrían recaudar miles de millones.

Tobin planteó que, para que la tasa tuviera un efecto estabilizador en los tipos de cambio y en la economía mundial, tenía que ser adoptada internacionalmente de manera uniforme.

Tal y como se planteó, la tasa Tobin no afectaría las inversiones a largo plazo. Solo se aplicaría al flujo excesivo de dinero que se mueve regularmente a corto plazo en los mercados de divisas, para evitar las transacciones masivas de los especuladores. El impuesto sería pagado por los bancos e instituciones financieras.

¿Cómo ha evolucionado la idea de la tasa Tobin?

La intención original con la que se planteó la tasa Tobin ha ido evolucionando a lo largo de los años en los diferentes países que la han implementado.

Como se ha explicado, el impuesto propuesto por Tobin a los intercambios de divisas estaba destinado a frenar los flujos de capital desestabilizadores a corto plazo que dificultan que los países implementen políticas monetarias independientes, al verse afectados sus tipos de cambio.

De hecho, como la propuesta inicial de Tobin lo dejaba en claro, en 1996 las Naciones Unidas (ONU) patrocinaron un estudio sobre la implementación de la tasa Tobin internacionalmente y de manera uniforme, a través de su Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

De forma similar, en repetidas ocasiones, la Unión Europea intentó implementar la tasa Tobin para sus países, independientemente de que ya existiera un sistema similar en algunos de sus países. A partir de la crisis del euro, varios países impulsaron un proyecto para su realización.

No obstante, desde su creación, algunos países han planteado la tasa Tobin como un medio más de generación de ingresos para el desarrollo económico y social del país, en situación de baja disponibilidad presupuestaria. Por ejemplo, en 2013, Italia adoptó la tasa Tobin porque se encontraba en plena crisis de deuda, con una economía poco productiva y un sector bancario igualmente en crisis y con el ftse mib cotizando en mínimos históricos. Como se ve, el motivo no fue una inestabilidad del tipo de cambio monetario sino incrementar los ingresos fiscales en una situación de crisis.

Estas implementaciones de la tasa Tobin han desnaturalizado el objetivo inicial de la misma y han contribuido a crear una percepción errónea de la tasa, tal y como fue concebida en su día por James Tobin.

Controversias en torno a la tasa Tobin

La tasa Tobin ha sido fuertemente discutida desde que se dio a conocer, provocando intensos debates entre los críticos con este impuesto y entre aquellos que piensan que podría ser beneficio para la economía mundial.

Los críticos con este impuesto señalan que la tasa serviría para limitar, cuando no eliminar, los potenciales beneficios de los mercados de divisas , dado que la aplicación de la tasa reduciría el volumen de operaciones. Hay que recordar que una de las ventajas del mercado de divisas, FOREX , es precisamente su alto volumen de negociación. El hecho de ser el mercado financiero más líquido del mundo es precisamente uno de sus atractivos de cara al trading.

Por eso, más allá de los peligros que intenta evitar Tobin, surgidos por la especulación masiva por parte de operadores en el mercado de divisas, los detractores de este impuesto abogan por el libre intercambio, sin ningún tipo de tasa.

Los críticos con la tasa Tobin van más allá, al argumentar que la reducción en de las transacciones entre divisas tendría un efecto negativo en el crecimiento de la economía a nivel global, al limitar las posibilidades de comercio entre los países y las propias personas.

Por otro lado, aquellos que apoyan la implementación de la tasa Tobin piensan que este impuesto contribuiría a una mayor estabilidad económica mundial, al reducir las fluctuaciones de los tipos de cambios entre las divisas. Esto, además, redundaría en una menor variación de las tasas de interés asociadas a cada divisa, permitiendo a los países una mayor estabilidad económica y la posibilidad de afrontar decisiones a largo plazo sobre su política monetaria con mayor seguridad.

Los partidarios de la tasa Tobin también argumentan que su implementación evitaría crisis económicas de divisas. De este modo, no se repetirían casos como los que se produjeron en la década de los noventa en países como Rusia, México y aquellos en el sudeste asiático, que tuvieron que elevar sus tasas de interés a niveles muy altos, puesto que sus monedas estaban sometidas a una fuerte especulación de los operadores en el mercado de divisas.